Un tribunal brasileño rechaza juzgar un caso de crímenes de la dictadura
El tribunal
de Justicia del Estado brasileño de Pará, en la región amazónica, ha rechazado
la petición de la Fiscalía General del Estado para que sea procesado el oficial
de reserva Sebastião Curió Rodrigues Moura, uno de los militares acusado de crímenes cometidos durante la dictadura militar (1964-1985
Una ley constitucional refrendada
recientemente por el Supremo impide que puedan ser juzgados y condenados
crímenes cometidos durante la dictadura tras la amnistía firmada en su día por
los dos bandos de la contienda a cambio de que pudiera volver la democracia al
país.
El Congreso ha aprobado la creación de una Comisión de la Verdad con
la finalidad concreta de investigar los crímenes aún sin descubrir de aquellos
años de terror y de poder devolver los restos mortales de los desaparecidos a
sus familias.
La Comisión, que debe ser nombrada por la
presidenta Dilma Rousseff,acepta que no podrá ya ser condenado ninguno de
los considerados responsables por aquellas muertes. Con esa condición fue
aceptada también por los militares.
Parte importante de las investigaciones pendientes concierne a los
desaparecidos de la famosa y triste Guerrilla de Araguaia en la década de los
setenta. Ahora, la Fiscalía, por primera vez, ha pedido que sea procesado
Curió, un oficial aún vivo, sobre el que parece haber pruebas de que participó
en la masacre de Araguaia.
La petición de los fiscales del Estado ha sido rechazada por el
tribunal de Justicia de Pará, competente para llevar a cabo el proceso contra
el militar.
Todo ello reabre la polémica sobre la interpretación de la ley de
Amnistía y de la nueva Comisión de la Verdad. Según la Fiscalía, el presunto
crimen del oficial supone una “acción permanente”, es decir de un “crimen que
sigue existiendo”, en palabras de Tiago Rabelo, procurador general de la
República.
La misma ONU acababa de alabar a Brasil por su decisión de querer
juzgar crímenes de la dictadura aún no castigados ni del todo investigados,
algo que sería contra una ley ya aprobada y que hasta hoy el Gobierno mantuvo
firme.
En realidad, desde la llegada de Rousseff a la presidencia, por su
condición de exguerrillera, torturada y encarcelada por los militares durante
la dictadura ha vuelto a colocarse sobre el tapete un tema casi tabú que se
consideraba zanjado para siempre con la ley de amnistía.
Al mismo tiempo, siempre hubo denuncias tanto de instituciones de
defensa de derechos humanos tanto nacionales como internacionales al gobierno
por la interpretación estricta de la ley de amnistía considerando que Brasil ha
sido demasiado blanco en este campo.
Lo cierto es que la exguerrillera Rousseff, quizás para no
enfrentarse con los militares, se ha mantenido siempre fiel al principio de
respetar lo ya pactado y sancionado en la Constitución, sin querer abrir nuevas
heridas.
La polémica sin embargo está sobre la mesa y un grupo de militares
de reserva han publicado un documento de crítica sobre el tema, divulgado en
internet. La presidenta Rousseff pidió al ministro del Ejército, Celso Amorim,
que obligara a los militares a retirar el documento, al mismo tiempo que exigió
algún tipo de sanción contra los 98 que habían firmado el manifiesto. La
respuesta es que hoy las firmas llegan casi a 2.000 y entre ellas figuran más
de cien generales.
Todo ello revela que el tema de los crímenes cometidos durante la
dictadura aún no investigados ni juzgados, así como el contencioso entre los
militares y el gobierno, sigue en pie y no se cerrará ni fácil ni rápidamente.

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